domingo, 6 de marzo de 2016

Partido al medio

Colón ganó tres partidos seguidos de arranque y luego perdió tres en fila. Goleó y lo golearon. El sabalero es un equipo sin seguridades, que en las últimas presentaciones no pudo extender la contundencia en ofensiva que le servía para disimular lo mal que defiende. En ese sentido, es un error explicar la derrota de anoche a manos de Independiente justificando los errores defensivos porque estaba abajo en el marcador. La formación rojinegra dio ventajas atrás desde el inicio del torneo. A diferencia de las primeras fechas, ahora le convierten mucho y rápidamente queda descompensado.
Está claro que Colón necesita equilibrio. Pero no en el sentido que algunos entrenadores lo utilizan como excusa para incluir más defensores. Sino en relación a la eficiencia a la hora de desarrollar las transiciones. El elenco de Franco comete graves errores en el retroceso y se expone demasiado. Esto no sucede solamente porque ataca con muchos hombres. Principalmente ocurre porque realiza mal los relevos y no cubre bien los espacios cuando pierde la pelota. Tanto Rosario Central como Independiente podrían haber convertido más goles si no fuese por las intervenciones de Broun.
Es una situación compleja para el DT. Si se resiste a cambiar el sistema táctico es difícil que mejore. Porque está probado que no tiene jugadores que puedan asegurarle solidez en la última línea sin depender de una buena contención en la mitad de la cancha. Y para colmo de males perdió capacidad de gol.
Lo cierto es que se impone una vuelta de rosca a la composición del equipo. En el horizonte aparecen River y el clásico ante Unión. El sabalero no puede darse el lujo de seguir tropezando.
Franco juega en cada partido a matar o morir. Apuesta siempre “al oro o al barro”. Aunque esta vez, si no encuentra un punto de estabilidad en el rendimiento colectivo, el frenetismo del equipo se puede llevar por delante hasta su propio puesto.

Primera División – Torneo Transición 2016 - Fecha 6: Independiente 4 – 1 Colón

domingo, 28 de febrero de 2016

Central fue demasiado

Colón no estuvo a la altura de un partido muy exigente. El sabalero repitió desajustes defensivos, falta de contención e imprecisiones en el medio. Demasiadas ventajas para un elenco rosarino que dominó a gusto el encuentro y lo definió con goleada.
En las declaraciones realizadas post partido, Darío Franco apuntó, con una claridad poco habitual en estos casos, las razones de la derrota. El técnico habló de “falta de actitud”, de “desequilibrio entre atacar y defender”, y señaló que “algunos jugadores volvían caminando”. Los conceptos directos y sin rodeos de parte del DT reflejan una preocupación coincidente con la imagen que el equipo exhibió en la cancha.
La jerarquía de Rosario Central no hizo más que desnudar limitaciones que el rojinegro ya tenía. En los primeros partidos las pudo disimular haciendo uso de la pelota por más tiempo, atacando y siendo efectivo, y apoyándose en su arquero para maquillar las equivocaciones en el fondo.
El conjunto rosarino fue superior de principio a fin. Controló las acciones a gusto en la primera parte, sacó la diferencia rápido y luego desperdició varias situaciones de gol antes del descanso. En el complemento, Colón se plantó mejor en la zona media con el ingreso de Bastía. Pero Central sacó a relucir la capacidad goleadora de Marco Rubén para liquidar el pleito con goleada incluida.
Colón se equivocó demasiado en el mediocampo y sufrió en el retroceso. En la primera parte, la transición defensiva era siempre desordenada porque el equipo perdía la pelota cuando adelantaba líneas. El bloque ofensivo estable de Rosario Central (Cervi, Lo Celso, Larrondo y Ruben) se encontraba con superioridad numérica en ataque o afrontando mano a mano a los marcadores centrales. El rojinegro lo pudo corregir en el complemento, aunque el visitante tuvo efectividad plena para concretar lo que había errado en la etapa inicial.
Franco reconoció que es tiempo de replanteos y es cierto. Colón necesita tener futbolistas en cancha con buen presente. Sin descollar, hay nombres que piden pista desde afuera. Garnier, Iberbia, Bastía, Mazurek y Silva son alternativas que el entrenador debe contemplar. Seguramente, quienes mejor se acoplen al sistema pergeñado por el DT tendrán posibilidades de ingresar para el próximo compromiso.
El sabalero sucumbió rotundamente a manos del mejor equipo del campeonato. Es tiempo de cambiar.

Primera División – Torneo Transición 2016 - Fecha 5: Colón 0 – 3 Rosario Central

sábado, 27 de febrero de 2016

Buenas señales

Unión desarrolló una versión mejorada de su juego y se llevó un saldo positivo de su visita al Parque de la Independencia. El empate ante Newell’s tiene puntos de análisis que van más allá del resultado y marcan una nuevo plan de juego para el rojiblanco.
Leonardo Madelón adelantó en los ensayos semanales que la formación iba a tener una novedosa disposición en la cancha. Aunque el interrogante era si lo iba a poder imponer en una cancha difícil y ante un rival que se hace fuerte de la mano de su gente. Sin embargo, Unión fue ambicioso de arranque con tres delanteros definidos, sorprendió al elenco rosarino y recogió frutos a los cinco minutos.
La jugada previa al gol tatengue es una pista indeleble de la forma en la cual el equipo afrontó el inicio del compromiso. Acevedo volcó la pelota hacia el flanco izquierdo, donde al mismo tiempo subieron Villar y Pittón para respaldar a Malcorra. Agresividad que le permitió doblar a sus marcadores en zona defensiva y obligarlos a la infracción de la cual nació el tanto. Luego, en el tiro libre hay una jugada preparada, en la que Gamba parte del primer palo a buscar el centro previsto al segundo para bajársela a Martínez que esperaba sin marca en la medialuna en posición de remate frontal.
Unión demostró que puede lastimar con otras herramientas. En la primera parte tuvo rotación de sus internos, los extremos jugaron el mano a mano con los laterales y generaron población ofensiva permanente. Así rompió rápido un trámite que parecía iba a tener ribetes de partida de ajedrez.
Pero la historia del primer tiempo tuvo su faceta negativa. Por la vocación de mirar siempre el arco rival, el rojiblanco quedó casi siempre desprotegido en defensa. Cuando perdía la pelota no podía contener a los volantes de Newell’s que generaban superioridad por las bandas. El caso más evidente fue el de Advíncula por derecha, desbordando casi siempre a Pittón.
De hecho, el empate se concretó con un contragolpe de la Lepra que toma desordenada a la última línea tatengue. Un mal centro de Villar generó un despeje largo que fue aprovechado perfectamente por Boyé (la figura del partido). El ex River le ganó a Faccioli y dejó mano a mano a Scocco para que defina.
En el segundo tiempo, Madelón tomó nota de las deficiencias. Así el equipo se acomodó mejor en el medio y se hizo más corto juntando líneas. Esto le agregó seguridad pero le hizo perder repentización en ataque. Riaño quedó aislado arriba y luego fue reemplazado por Soldano que no pudo pesar. En el último tramo del cotejo primó el cansancio y la necesidad de no perder lo que estaba consiguiendo.
Unión redujo los vaivenes, mostró buenas intenciones ofensivas en un escenario complejo y luego entendió que debía ordenarse. No es sencillo aplicar un cambio de estrategia con poco tiempo de ensayo y en calidad de visitante. El cuadro rojiblanco respondió y brindó buenas señales en pos de un perfil diferente que lo haga un mejor equipo.
Un párrafo aparte merece el pedido de disculpas de Madelón. El entrenador atendió a los medios luego del partido y aprovechó para reconocer públicamente que había sido errónea su reacción en la conferencia de prensa del lunes pasado luego del empate ante San Martín (SJ). Bien por el técnico, que demuestra de esta forma su humildad y colabora para reducir un clima de tensión que se había generado de forma innecesaria.

Primera División 2016 – Torneo Transición - Fecha 5: Newell’s 1 – 1 Unión

viernes, 26 de febrero de 2016

Apuesta por el cambio

Unión propondrá una variante de esquema para visitar a Newell’s, que estrenará a Diego Osella como DT. Madelón decidió modificar un par de nombres para asumir mayores riesgos y desarrollar una estrategia que resulte más productiva en materia ofensiva.
En la agitada conferencia de prensa luego del empate frente a San Martín (SJ), el entrenador avisó que estaba analizando modificaciones en la planificación de la formación rojiblanca. La estrecha distancia entre un compromiso y el siguiente no desalentó a Madelón, que cree necesario dar un golpe de timón en este momento.

No estamos hablando de una mudanza de jugadores extrema ni de un cambio de paradigma en la estructura de pensamiento que el técnico profesa. Pero sí de una clara búsqueda en pos de encontrar una alternativa de transformación para un equipo que involucionó en relación al torneo pasado.
No es menor advertir el siguiente detalle: es la primera vez en el ciclo que Madelón decide no utilizar el esquema 4-4-2. Hasta ahora, durante dos años, el técnico no se había movido de ese dibujo, más allá de los protagonistas. Esta vez, sin variar demasiados actores, elige adelantar un mediocampista y agregarlo a la zona ofensiva. Y al mismo tiempo, cerrar a los volantes que acompañan al cinco para armar un triángulo de contención en el medio.
Unión apuesta por el cambio frente a un rival que a partir de hoy comenzará a desandar un camino diferente. El Newell’s de Diego Osella tendrá muy poco en común con el de Bernardi, y mucho menos con el de Martino. La estrategia será distinta, más cautelosa, y tal vez eso genera el contexto indicado para que el tatengue pueda animarse a más.
De todas formas, el cuadro rojiblanco tendrá que tomar sus recaudos. Si repite las desatenciones defensivas de las últimas presentaciones estará muy cerca de perderlo (como le pasó contra San Martín), sin importar si la Lepra se decide a ser más o menos ambicioso.
Madelón se propone recuperar el “equipo furioso” (como él mismo lo calificó) que alguna vez dirigió. Para eso mueve piezas y ensaya una nueva disposición táctica. El partido de hoy determinará si es el inicio de un nuevo Unión o solo un ensayo en la búsqueda del funcionamiento colectivo perdido.


Primera División 2016 – Torneo Transición - Fecha 5: Newell’s vs Unión

martes, 23 de febrero de 2016

La presión por las nubes

El técnico de Unión realizó declaraciones muy desafortunadas luego del empate ante San Martín de San Juan. Madelón involucró a los periodistas en una tormenta que él mismo generó sin argumentos legítimos, sacando de foco lo más importante para el tatengue: la revisión de los errores que sigue cometiendo y multiplican su inseguridad de cara a un ciclo de partidos muy complejos.
La noche del lunes entregó un partido de emociones fuertes, donde Unión arrancó mal y perdiendo, luego se recuperó por empuje, y en el complemento hizo méritos para ganarlo y también cometió equivocaciones que podrían haber derivado en una derrota.
Así, el rojiblanco continúa inmerso en una inestabilidad de rendimiento de la que no puede escapar. En la defensa, Faccioli agregó solidez pero sus compañeros repitieron desacoples, falta de entendimiento, y fallas inexplicables (como el yerro de Pittón en el gol sanjuanino). En el mediocampo, el ingreso de Nagüel pasó desapercibido (lo reemplazaron en el entretiempo). El ex Argentinos no aportó el desequilibrio que el equipo necesitaba ni se complementó con sus colegas de zona.
Unión perdió las virtudes colectivas que el año pasado eran una marca en cada partido. En este comienzo del Torneo Transición funciona por reacción. Le tienen que mojar la oreja para accionar su juego. Debido a esto, no puede desarrollar un planteo planificado de antemano. Tiene que improvisar y todo lo que ofrece está basado en su personalidad. Los puntos que cosechó son gracias a los goles de Riaño, la zurda envidiable de Malcorra, el aporte ofensivo que puede brindar Martínez y las manos de Nereo Fernández. No se destaca todavía el trabajo en conjunto del cuadro santafesino. Esta carencia reproduce los interrogantes frente a una serie de partidos que se avecinan ante rivales más jerarquizados y que, en consecuencia, exigirán mayor nivel de rendimiento en el tatengue.
Este análisis quedó en un segundo plano porque Leonardo Madelón acaparó los títulos con sus declaraciones en el post partido y esta mañana con un medio de Buenos Aires. El técnico abrió un frente de batalla sin que nadie le presentara conflicto alguno. Puede ser contraproducente para el DT elevar a este punto de tensión las miradas sobre un equipo que comete errores pero tiene tiempo y posibilidades de mejorar.
Si Unión no corrige su rumbo y extiende los tropiezos, la presión autoimpuesta por el entrenador probablemente juegue en contra de los jugadores y predisponga de mala forma a los hinchas. En una situación que se podría evitar si Madelón no hubiese encendido la mecha de una contienda que él mismo avivó.

Primera División 2016 – Torneo Transición - Fecha 4: Unión 1 – 1 San Martín (SJ)

lunes, 22 de febrero de 2016

Bajarse de la montaña rusa

Unión vivió en tres partidos vaivenes de rendimiento poco habituales en un equipo que mantuvo su base respecto al torneo pasado. El tatengue debe regularizar su nivel para hacerse más confiable. Afirmarse en lo conocido y buscar seguridades es a veces lo más recomendable para recuperar las virtudes olvidadas. San Martín (SJ) será la última parada antes de un ciclo hiperexigente que incluye rivales fuertes y en fila: Newell’s, Racing, Boca y el clásico ante Colón.
El debut en Florencio Varela tuvo un tiempo de pesadilla y un complemento de reacción a base de actitud para lograr un empate agónico. En la segunda jornada, Unión mostró una imagen mediocre de arranque frente a Temperley, pero luego del descanso se despertó y desplegó su mejor versión para golearlo. Mientras que en su visita a Tucumán se lo vio inestable durante todo el encuentro. Por momentos parecía decidido e incisivo en ataque, pero de inmediato cometía errores básicos en su bloque defensivo para regalar ocasiones que podrían haber derivado en una derrota más abultada.
Por eso, es necesaria la mano del técnico en este momento. A pesar del poco tiempo que hubo entre partidos, Madelón decidió hacer un cambio por línea para esta noche. Hoy descubriremos a Faccioli, para dimensionar si se asemeja al defensor que jugó un solo partido en un año en Colón o puede brindar mayores seguridades que las ofrecidas por el juvenil Fleita.
Además, en la mitad aparece Nagüel por primera vez como titular. El entrenador lo pidió, lo esperó que se ponga a punto de la lesión en la muñeca y ahora lo incluye desde el arranque en busca de un mejor desequilibrio, en perjuicio de Villar, que tuvo poca influencia en el comienzo del torneo.
Y por último, Madelón debe reemplazar con Soldano a Julio Cesar Rodríguez, que sale por una molestia muscular. La baja por lesión del delantero ex Defensa y Justicia no aclara si el técnico lo hubiese excluido de todas maneras. Es que sus actuaciones fueron tan bajas que era un candidato firme a salir del once principal.
Hay otros nombres que jugaron en un nivel que los haría perder el puesto. Pero es lógico que el DT realice las variantes suficientes para intentar un cambio de imagen sin arriesgarse a echar por la borda el trabajo realizado en la pretemporada con la base de un equipo que ya pierde a tres intérpretes habituales.
De todas formas, la reacción no llegará solamente por el ingreso de tres caras nuevas. Unión tendrá que recomponerse colectivamente para brindar un aspecto renovado. Y, fundamentalmente, normalizar los decibeles de su rendimiento. Alejarse de los extremos para encarrilarse en un tramo de normalidad que le permita dejar de lado las incertidumbres y recuperar la confianza en sus posibilidades.


Primera División 2016 – Torneo Transición - Fecha 4: Unión vs San Martín (SJ)

Lo paró el Expreso

Colón interrumpió su buen andar en Mendoza. Se encontró con un rival que le anuló virtudes en la zona media y desnudó errores defensivos que parecían superados. Godoy Cruz lo superó haciendo gala de su efectividad en el complemento y reavivó viejos interrogantes en el elenco de Franco.
Esta vez el gol tempranero no alcanzó para que el rojinegro construya un triunfo sin escollos como pasó hace cuatro días frente a Belgrano. Entre otras razones, porque el Tomba reaccionó a tiempo anotando el empate cuando el sabalero comenzaba a crecer en el partido. De ahí en más la historia se hizo irremontable, porque el cuadro santafesino nunca pudo meterse de nuevo en el trámite.
En la primera parte quedó claro que Colón no podía recuperar la pelota en el medio, perdía permanentemente en ese aspecto con los volantes mendocinos y no tenía contención en su línea defensiva. Por eso no extrañó el ingreso de Bastía de arranque en el complemento. Pero a los tres minutos la decisión quedó caduca tras el desnivel logrado por Godoy Cruz. Luego, Franco se la jugó armando línea de tres en el fondo y adelantando laterales, sumando elementos en función ofensiva. Pero nada funcionó en una noche que parecía tener el destino marcado.
El Tomba tomó nota de las fortalezas rojinegras y dedicó especial atención a los dos jugadores que alimentan la generación de juego. Ledesma y Ruiz tuvieron marcas escalonadas que limitaron su contacto con la pelota y neutralizaron su influencia. El único que logró desprenderse del cerrojo fue Sperduti, aunque pudo destacarse levemente más por su voluntad que por el nivel de su actuación.
Un párrafo aparte merecen los errores defensivos que a Colón le costaron goles en Mendoza. En los tres tantos que recibió en el complemento hay responsabilidades individuales que brindaron ventajas importantes para que el rival convierta. En el 2 a 1, Villafañe descuida a Carabajal, que tiene libertad y espacio para recibir, enganchar y rematar. Aunque las equivocaciones de Benegas fueron más evidentes. En el 3 a 1, el paraguayo se agacha y deja pasar la pelota de forma inexplicable para que Ayoví quede mano a mano con Broun. Mientras que en el 4 a 1, el marcador central pierde la marca de González en un pelotazo previsible enviado por Ceballos desde 40 metros.
La caída fue dura e inesperada. La lección que deja el tropiezo en tierras cuyanas es la misión de no exagerar la confianza ni subestimar la chance que el rival tiene de hacer los deberes para clausurar los caminos que venían generando efectos positivos. Ante eso, Colón todavía está a tiempo de solucionar defecciones que parecían olvidadas y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas herramientas para volver a la senda del triunfo.

Primera División – Torneo Transición 2016 - Fecha 4: Godoy Cruz 4 – 1 Colón